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Capitulo seis: Implementando y evaluando la enseñanza


Diagnóstico
Ejercicios previos a la lectura
Haciendo arreglos
Participación de los aprendices
Dinámicas de grupo
Desarrollando un buen ambiente para el aprendizaje
Agrupando a los aprendices.
Actividades en el salón de clases.
Exámenes y evaluaciones



Algunos programas de alfabetización dependen de los métodos tradicionales de instrucción utilizados en los sistemas escolares formales. Sin embargo, como hemos mencionado, los métodos que están diseñados para la enseñanza de los niños no son necesariamente los más apropiados para utilizarse con los adultos.

En los programas de alfabetización de adultos, los métodos más efectivos para enseñar y evaluar el progreso del aprendiz son los que tienen un enfoque centrado en el mismo. El proyecto tiene que comenzar con un diagnóstico de las habilidades y debilidades de cada aprendiz y debe preparar primero a los aprendices para comenzar el aprendizaje. El proyecto debe utilizar una variedad de técnicas de enseñanza para promover el aprendizaje auto-dirigido y la autoevaluación de los participantes.

Diagnóstico


Para que un programa sea efectivo, tiene que tomar en cuenta los factores fisiológicos y psicológicos que afectan la habilidad de aprendizaje de cada aprendiz y debe basar la enseñanza en el nivel de habilidades de cada aprendiz. Ya que el nivel de habilidades y algún impedimento que afecte al aprendiz puede ser evidente únicamente bajo observación, este diagnóstico debe continuar a medida que el programa vaya progresando, La discusión que mencionamos a continuación, tomada del libro "Basic Factors in Learning to Read and Write" de Coolie Verner, examina algunos de los factores que impiden y afectan el proceso de aprendizaje de los adultos.

Factores Fisiológicos

Figura

Los factores fisiólogicos incluyen la vista, la audición y la destreza manual. Para la alfabetización, una medida de agudeza visual es esencial. Los estudios sobre el proceso de envejecimiento y el aprendizaje de los adultos han mostrado que a medida que los adultos envejecen, disminuye su habilidad para percibir los detalles.

Los adultos pueden necesitar más luz y letras más grandes para poder simplificar su aprendizaje. También puede que tengan la vista tan deteriorada que no puedan aprender a leer sin usar espejuelos. Los espejuelos pueden ser difícil de obtener, o pueden ser demasiado caros. En esta situación no se puede hacer mucho para ayudar al aprendiz. El maestro debe evaluar la agudeza visual de sus aprendices antes de ponerles en una situación donde puedan fracasar.

La audición es un problema menor, pero si está demasiado deteriorada presenta un impedimento para el aprendizaje en la alfabetización. Los adultos con impedimentos de audición aprenden comportamientos compensadores los cuáles dificultan la labor del maestro para juzgar su habilidad para entender el lenguaje oral. Sin embargo, el maestro debe asegurarse de que cuando habla los aprendices entienden lo que se está diciendo.

Ya que muchos adultos analfabetas pueden haber estado trabajando solamente en labores manuales que requieran el uso de músculos mayores, pueden encontrar muy difícil el ejecutar los movimientos manuales controlados y delicados necesarios para la escritura. La enseñanza de la escritura comienza con letras de tamaño más grande de lo normal para tratar con esta dificultad.

Factores Psicológicos

Los factores psicológicos que pueden reducir el rendimiento de un aprendiz son la atención, la abstracción y la motivación. A medida que los adultos maduran, desarrollan defensas que les protegen de muchos de los estímulos en su medio-ambiente. Estas defensas pueden convertirse en barreras contra el aprendizaje. El adulto analfabeta puede hallar difícil el mantener un aprendizaje sostenido así como el diferenciar los elementos cruciales de los estímulos del aprendizaje. El maestro debe ayudar a los aprendices a que se encargan de su aprendizaje por medio de la provisión de un ambiente libre de distracciones. Al mismo tiempo, debe proveer estímulos que motiven a los aprendices a aprender. A medida que progresa el aprendizaje, el maestro debe inspeccionar este problema y debe modificar tanto el ambiente como los estímulos de aprendizaje para que satisfagan las necesidades de los aprendices.

Los adultos analfabetas viven en el "mundo real" y pocas voces tienen que expresarse o percibir la realidad utilizando símbolos abstractos. El lenguaje escrito incluye símbolos abstractos - letras y palabras - que representan la realidad. Por lo tanto, puede que estos símbolos no tengan significado inmediato para los aprendices adultos. El maestro debe diagonsticar la habilidad de sus aprendices para entender la relación entre los símbolos visuales y la realidad. El maestro debe preparar sus lecciones basadas en las habilidades abstractas que ya dominan los aprendices. Por ejemplo, algunos aprendices pueden estar muy familiarizados con las representaciones visuales que se encuentran en los dibujos y fotografías. La alfabetización puede basarse en este caso en equiparar las letras y las palabras con los retratos. Este método no sería tan efectivo con los aprendices que no han tenido suficiente experiencia utilizando retratos que representen la realidad. (Véase el Capítulo Siete para una discusión más completa sobre la alfabetización visual.)

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El maestro no debe suponer que todos los aprendices estarán igualmente motivados para alfabetizarse o que los que están motivados desde un principio han de permanecer así. El adulto analfabeta no necesita estar motivado para aprender para poder cumplir con lo que la sociedad espera de él. Al contrario, el adulto aprende para poder satisfacer expectativas internas o inmediatas o de beneficio a largo alcanze. El maestro debe tratar de conocer las motivaciones de sus aprendices para así reforzar esos factores mediante el proceso de aprendizaje utilizando la discusión y el diálogo.

Les habilidades propias de la alfabetización

Casi todos los analfabetas tienen algún grado de alfabetización. El maestro debe esforzarse para identificar todas las habilidades previas al programa de aprendizaje. (La información sobre el nivel de destreza del aprendiz debe surgir de la evaluación de necesidades que se llevó a cabo anteriormente.) Los aprendices deben tener la oportunidad de demostrar sus habilidades. Estas habilidades demostradas deben proveer el nivel de destreza sobre el cuál se basen las actividades de aprendizaje. La información debe ser obtenida durante la evaluación de necesidades descrita en el Capítulo Cuatro.

Ejercicios previos a la lectura


El preparar a los aprendices para la lectura es un paso muy importante en el proceso del aprendizaje. Sarah Gudchinsky, quien inició trabajos sobre ejercicios previos a la lectura para analfabetas en el Instituto Veraniego de Linguística (Summer Institute of Linguistics), piensa que muchos aprendices fracasan porque no están preparados para comenzar a leer. Ella dice que la mayor parte de los programas de alfabetización no incluyen ejercicios previos a la lectura como parte de la planificación de sus actividades de alfabetización.

En su libro "Introduction to Literacy: Pre-Reading", Gudchinsky resumió sus hallazgos sobre las habilidades previas a la lectura bajo las categorías del conjunto psicológico, habilidades orales, habilidades visuales, habilidades manuales y "lectura" de dibujos.

Conjunto psicológico

El conjunto psicológico indica si el aprendiz sabe lo que está leyendo y escribiendo. En el medio-ambiente del aprendiz, éste quizás nunca ha visto a nadie leer o escribir, o quizás nunca ha escuchado a alguien leer en voz alta. El maestro debe incluir a los aprendices en actividades que les conduzcan a un entendimiento de lo que se puede lograr con la alfabetización. Gudchinsky propone que el maestro les lea en voz alta a los aprendices. El maestro puede también escribir recuentos dictados por los aprendices y luego leerlos varias veces en un período largo de tiempo. Los aprendices deben ver ejemplos de comunicación real mediante el lenguaje escrito. El maestro puede leer las etiquetas en productos de uso común, compartir cartas de amistades, y ayudar a los aprendices a mantener correspondencia con otra persona por medio de cartas. Gudchinsky también incluye la motivación en el conjunto psicológico.

Destrezas orales

Existen dos destrezas orales muy importantes para las actividades previas a la lectura: la fluidez en el lenguaje de instrucción y la habilidad de concentrar en los fonemas (sonidos) y morfemas (raíces de palabras, prefijos y sufijos) de ese lenguaje. Si la campaña de alfabetización ha de conducirse en un lenguaje nacional, los aprendices tienen que haber desarrollado un nivel alto de fluidez oral en ese lenguaje antes de intentar desarrollar destreza en la lectura y escritura del mismo. Un ejercicio previo a la lectura muy importante puede ser la enseñanza de habilidades lingüísticas orales en el lenguaje nacional antes de comenzar con el entrenamiento de alfabetización.

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Aún cuando el aprendiz puede tener gran fluidez en el lenguaje de instrucción, puede que no esté consciente de los fonemas que componen cada palabra. Quizás no conoce los elementos funcionales del lenguaje tales como los prefijos y los sufijos. Gudchinsky presenta el siguiente ejemplo como un ejercicio previo a la lectura para enfatizar estos elementos.

"Los ejercicios para esta tarea pueden incluir la producción oral de palabras que comienzan con el mismo sonido. Por ejemplo, el maestro dice: Algunos y arena suenan igual. Podemos pensar en otra palabra que comienze con el mismo sonido?. Los estudiantes producen palabras que comienzan con el sonido de la vocal A. Una variación de este ejercicio es la de tratar de encontrar palabras que rimen, tales como zorro y gorro."

Habilidades visuales

Las habilidades visuales que un aprendiz debe desarrollar son las que le permitan observar la diferencia entre algunas letras y notar las letras que son similares. Gudchinsky dice que el aprendizaje debe comenzar con las letras que tengan diferencias obvias como la "A" y la "L"; después se debe concentrar en las letras que se parezcan, como la "m" y la "n", o la "O" y la "C"; y debe concluir con letras que tengan la misma forma pero en relación espacial diferente, como la "b", "d", "p" y "q", o la "M" y la "W".

Otra destreza visual es la de desarrollar el hábito de lectura de izquierda a derecha, de derecha a izquierda o de arriba hacia abajo. Cada lenguaje tiene una dirección de lectura específica. Todas las actividades previas a la lectura deben seguir el patrón de la dirección establecida.

Habilidades manuales

Las destrezas manuales necesarias para escribir las letras y las palabras deben ser desarrolladas totalmente antes de que el aprendiz comienze a escribir. Al inicio de las lecciones de alfabetización, los aprendices deben comenzar a practicar los detalles finos de la escritura de las letras o parte de las letras. Gudchinsky propone que esto no debe ser simplemente un acto de trazar, sino uno de reproducción memorizada de las formas visuales. Los aprendices podrían comenzar mirando una serie de líneas y círculos en una pizarra. Estas líneas y círculos se borran y se les pide a los aprendices que los reproduzcan de memoria. Cuando se han dominado estas formas, se pueden substituir las letras. Cuando los aprendices estén preparados, se pueden juntar las letras para formar palabras.

"Lectura de dibujos"

Como mencionamos anteriormente, la lectura de dibujos puede ser difícil para algunos grupos de aprendices. Ya que el próximo capítulo incluye una sección sobre la alfabetización visual, dicha información no será repetida aquí. El educador debe recordar que la alfabetización visual debe ser considerada al diagnosticar la disposición de los aprendices para comenzar a aprender.

Haciendo arreglos


Los arreglos para las clases, tales como el lugar y la hora de reunión, no deben ser complicados. Ya que la mayor parte de los adultos tienen que trabajar, se deben hacer arreglos para acoplarse a sus horarios; ésto puede implicar el reunirse durante la noche o temprano en la mañana. La clase podría reunirse en diferentes lugares o a diferentes horas para tratar de acomodar a todos los miembros. Sin embargo, los aprendices tienen que estar bien informados sobre cuándo y dónde se llevará a cabo cada clase. Un horario y lugar fijos pueden simplificar el que los aprendices asistan a las clases regularmente. Si por alguna razón hay que cambiar la hora o lugar de clase, dichos cambios pueden ser ajustados fácilmente.

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El ambiente del aprendizaje debe brindarles un ambiente privado a los aprendices. El lugar debe ser cómodo y no demasiado formal. El tener a los estudiantes sentados alrededor de una mesa, en un círculo de sillas o en el suelo funciona muy bien ya que este arreglo se asemeja más a las otras reuniones de adultos y a la misma vez sitúa al maestro en igual posición con sus estudiantes. Si la clase se puede reunir en algún hogar, ésto también se asemeja a una reunión de adultos. Si se utiliza un salón de escuela u otro salón público, se debe considerar el cambiar la posición de las sillas. Las sillas deben ser de tamaño adecuado para los adultos, y el lugar debe ser silencioso y estar bien alumbrado.

Al principio, las clases deben ser reguladas considerando el hecho de que la actividad de aprendizaje es una experiencia nueva para los aprendices. Un período de 45 minutos a una hora es suficiente. Los adultos están más dispuestos a continuar las clases si éstas no les toman demasiado de su tiempo. Una vez que se halla logrado algún progreso en el aprendizaje, los adultos pueden desear pasar más tiempo en ello, pero esta debe ser su decisión.

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En contraste con el sistema formal de educación, en el cuál el estudiante prepara su horario para acomodar la actividad educacional, las actividades de alfabetización deben modificarse para acomodarse al horario de los aprendices adultos. El trabajo específico de las distintas temporadas, así como los períodos de poco trabajo han de tomarse en cuenta al planificar un proyecto de alfabetización. Por ejemplo, en los programas donde los aprendices son agricultores, el comienzo de las lluvias puede indicar la necesidad de concentrarse en el trabajo del campo posponiendo las clases hasta que la temporada haya terminado. Aún cuando esto signifique que solamente hay dos meses durante la temporada seca para que los agricultores tengan suficiente tiempo para participar, el horario y programa del proyecto deben ser preparados adecuadamente. Durante cada temporada seca, los agricultores pueden reunirse y estudiar de cuatro a cinco noches a la semana, pero su disponibilidad limitada dictará cuánto ha de enseñarse durante una temporada. Durante los diez meses de ardua labor agrícola, ellos pueden reunirse solamente dos veces al mes para repasar el material. Cuando llegue otra vez la temporada seca, se puede comenzar de nuevo el ciclo de instrucción, y los aprendices pueden continuar con su participación activa en la clase de alfabetización.

Cuando el educador comienze a diseñar el programa, puede querer ajustarlo a lo que sería ideal para él. Sin embargo, el planificador debe observar a los participantes para identificar los impedimentos de tiempo y horario del plan. El educador debe recordar que el aprendiz es central para la planificación de un proyecto.

Participación de los aprendices


Mientras mayor sea la participación de los aprendices en el salón de clases, mayor será su aprendizaje. Para fomentar esta participación, el maestro debe utilizar métodos que sirvan de estimulo. El maestro puede utilizar varias técnicas sencillas para fomentar la participación de los aprendices:

a) Formularle preguntas a los estudiantes y utilizar actividades que les estimulen a dialogar;

b) Mantener una cuenta informal de cuáles aprendices estén participando menos y esforzarse para estimular su participación;

c) Mantener una cuenta informal de cuánto tiempo es él la persona activa en la clase, y disminuir ese tiempo tanto como sea posible;

d) Cuando existan diferencias entre los niveles de habilidades de los estudiantes, el maestro debe estimular a los más avanzados para que trabajan como "maestros asistentes" para ayudar a los que necesiten ayuda adicional;

e) Ocasionalmente, el maestro debe preguntarle a los estudiantes cómo se sienten acerca de las clases. El maestro debe utilizar las reacciones de los estudiantes para mejorar la clase.

Estas técnicas intentan aumentar el rol activo de los estudiantes en la clase, disminuir el tiempo que pasa el maestro como la persona activa, estimular la comunicación entre los participantes, y proveerle al maestro un sistema para obtener las reacciones de los estudiantes que le ayude a ajustar las actividades de aprendizaje a las necesidades y deseos de los aprendices.

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Los miembros recursos de la comunidad que se identificaron anteriormente como proveedores de recursos no deben ser olvidados. Cuando las clases comienzan, el educador puede tender a concentrarse en los miembros de la clase y quizás excluir al resto de la comunidad. Hay personas fuera del salón de clases que son muy importantes para el programa. El educador debe continuar escuchando sus consejos e incluyéndolos activamente en el proyecto.

Dinámicas de grupo


La gente actúa de forma distinta en grupos a cuando está sola o con solamente otra persona. Se han llevado a cabo muchas investigaciones sobre el uso de las dinámicas de grupo en ambientes de aprendizaje informal y no formal. Dos aspectos de los hallazgos de estas investigaciones son de interés particular para el trabajo en la enseñanza de adultos: el contrarrestar las reservas iniciales sobre la participación y el aprendizaje así como romper los hábitos que se hallan impregnados en los aprendices adultos.

Cuando los adultos se reúnen en un grupo de aprendizaje, hay una timidez inicial que obstaculiza su participación. A pesar de que ésta es una restricción muy grande, sobre todo al principio de un programa de alfabetización, existen algunos elementos de esta reserva que quedan aún cuando el curso se ha estado llevando a cabo por algun tiempo, especialmente al principio de cada sesión de clases. El maestro puede diseñar actividades para el principio de cada sesión de clases para romper estas barreras y ayudar a las personas a relacionarse con el grupo.

Una manera de hacer ésto es el pasar un objeto por el salón de clase y pedirle a cada persona que se exprese sobre el mismo. Dicho objeto puede ser un retrato que el aprendiz ha de describir utilizando una palabra que comienze con cierta letra o sonido. También, un bloque con una letra se puede pasar y cada estudiante debe decir una palabra que comienze con esa letra. Ya que la meta de la actividad es la de lograr que cada uno contribuya con algo desde el comienzo, este ejercicio continuaría hasta que el objeto haya sido pasado a todos los participantes.

Group Dynamics

Los grupos adquieren hábitos. Algunas personas pueden dominar bien las actividades de la clase, y algunas quizás nunca participen. Cambiar el arreglo de los asientos o quizás cambiar el estilo de enseñanza puede ayudar a romper esos hábitos o hasta impedir su desarrollo. Por ejemplo, los participantes pueden sentarse en un círculo en la mayoría de las clases, pero de vez en cuando pueden sentarse en lados opuestos del lugar de clases para competir en equipos.

Las personas actúan en forma diferente si están cerca o lejos del maestro, y el maestro debe sentarse en lugares diferentes para cada clase o actividad. Para romper la monotonía a la mitad de la clase, el maestro puede parar y pedirle a cada estudiante que se ponga de pie. Esto no solamente detiene la clase, sino que rompe cualquier patrón que se haya desarrollado. El ponerse de pie también provee relajamiento y recreo.

Desarrollando un buen ambiente para el aprendizaje


Las teorías del aprendizaje de adultos que fueron mencionadas anteriormente en este manual pueden ayudar al educador a desarrollar un clima en el cuál los aprendices puedan progresar. También existen cuatro condiciones "ambientales" esenciales para un aprendizaje adulto efectivo.

a) La atmósfera del aprendizaje debe ser cálida, amigable y libre de amenazas para el aprendiz. Los aprendices no deben sentirse rechazados o que sus acciones o comentarios no son reconocidos adecuadamente, creándose así ansiedades innecesarias. Estas ansiedades aminoran el entusiasmo y la energía de los aprendices para tratar con los otros problemas del aprendizaje.

b) Los maestros deben estimular nuevas formas de expresión entre los aprendices. Cada aprendiz deberá tener oportunidades para la experimentación. Los maestros deben asegurarse de que los aprendices no sean ridiculizados cuando cometan errores durante estos períodos de experimentación.

c) Los aprendices se independizarán gradualmente de los apoyos de aprendizaje provistos por el maestro. Se debe tratar de lograr un buen balance que estimule la independencia sin acarrear presiones innecesarias. La relación debe ser una continua e interdependiente entre el maestro y los aprendices adultos.

d) Es esencial que exista una buena comunicación - del maestro al aprendiz, del aprendiz al maestro y de aprendiz a aprendiz.

Para estimular el desarrollo de un ambiente positivo de aprendizaje, los maestros deberán estimular a los aprendices para que compartan ideas y sentimientos entre sí. Se deben discutir abiertamente las necesidades de los aprendices fuera del salón de clase, la agenda del maestro, y las metas de los aprendices. Sólo entonces pueden surgir las metas comunes de aprendizaje. El estimular la discusión abierta es una destreza que se debe desarrollar tan pronto como sea posible.

El maestro necesita desarrollar dos habilidades adicionales. Una de estas habilidades es la de establecer claras "normas del comportamiento" para el grupo, incluyendo al maestro. Estas normas deben ser desarrolladas y aprobadas por el maestro junto con los aprendices. Otra destreza es la de estimular el proceso de autoevaluación del aprendiz. Para mejor poder aprender de sus propias experiencias, los aprendices adultos tienen que evaluar constantemente sus propios esfuerzos y tratar de alcanzar metas comunes.

Agrupando a los aprendices.


La información obtenido durante la evaluación de necesidades y el diagnóstico de restricciones del aprendizaje puede ser utilizada para agrupar a los aprendices. Hay varias ventajas básicas en el proceso de agrupar a los aprendices adultos. Primeramente, no todos los adultos aprenden con la misma rapidez. El aparear o agrupar a individuos con niveles similares de destreza y habilidades le provee a esos aprendices la oportunidad de progresar juntos.

Segundo, la gente aprende en forma diferente. Algunos aprendices cuya comprensión de lectura es alta aprenderán mejor si concentran su atención en los materiales impresos, mientras que otros aprenderán mejor por medio de los conceptos visuales. El agrupar a los aprendices le proveerá al maestro la oportunidad de desarrollar técnicas dirigidas a ciertos grupos pequeños con habilidades variadas de aprendizaje.

Tercero, mediante la agrupación, el maestro puede brindar atención individualizada más eficientemente. Quizás tenga que desarrollar métodos para cada uno de los cuatro grupos en lugar de tener que desarrollar métodos diferentes para cada uno de los 20 individuos. Aquí también los individuos aprenderán unos de otros. Los grupos pequeños permiten mayor interacción entre los aprendices.


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